Ahora, el reloj se ha reiniciado. Todos los equipos han vuelto a la mesa de dibujo. Todo vuelve a cero. Los jugadores están de vacaciones, aunque en un mes diferente al que ellos, y todos los demás, están acostumbrados. Los equipos están tratando de traer jugadores que puedan mejorarlos y ayudarlos a olvidar la decepción de la última temporada o darles una temporada anterior más exitosa, dependiendo de dónde se encuentre el equipo al que apoya.

Y ahí está, lo único que hace que todos los fanáticos del fútbol se mareen de emoción y gran expectación durante cada temporada baja: las transferencias.

Verán, como amantes del deporte, lo único que tienen antes y después de cada partido, y cada ventana, es esperanza. Tomemos como ejemplo el Bayern de Múnich: triplete, actual campeón de la Champions League, Leroy Sané aún firmó hace algunos meses. Luego está el Chelsea: terminó cuarto en la Premier League inglesa, empatado a puntos con el tercer lugar, fichó (hasta ahora) a Timo Werner, Hakim Ziyech, Ben Chilwell (hoy) y todavía parece que vendrían otros fichajes. También está el Manchester United: finalista tercero, semifinalistas de la Europa League, Carabao Cup y FA Cup; no firmó jugadores. Luego está el Barcelona, ​​un club donde los nuevos fichajes no han cortado la mostaza.

Ahora, fichar jugadores no necesariamente equivale a una temporada mejorada, pero la anticipación de la nueva temporada con nuevos fichajes y el potencial de cosas que pueden ser alimenta una anticipación antes y durante la temporada que no se puede igualar.

Verás, el deporte, fútbol incluido, no es nada sin sus espectadores, sin sus fanáticos. El bombo, la emoción, la alegría, los vítores, los rugidos, las decepciones, los casi accidentes, la euforia, la desesperación, la anticipación, la incertidumbre y la esperanza son las cosas por las que todos, los jugadores incluidos, viven. Es por eso que los fanáticos revisan sitios web, compran parafernalia, van a estadios, van a bares (a veces), escuchan podcasts, viven en ciertas comunidades, etc. La lista es interminable.

Todos los fanáticos siempre esperan con ansias el comienzo de la nueva temporada. El período de nuevos comienzos. Todo está perdonado, todo se reinicia. La esperanza de nuevas cosas positivas por venir. La esperanza de que los nuevos - y los viejos - fichajes puedan cumplir mientras vamos a los estadios a verlos o nos sentamos en bares o nuestras casas para ver la televisión prepaga. Todo lo que tenemos es esperanza. Recemos para que no 'nos mate'.